Leyenda del Cristo de la Luz (I)

Hubo una iglesia visigoda, en tiempos del Rey Atanagildo, extramuros de la muralla romana sobre la que se asienta ahora la Calle de Alfileritos, en la cual se veneraba a un Cristo al que se le besaban los pies. Un día, un judio, untó veneno en los pies del Cristo y el propio Cristo retiraba los pies cuando los cristianos acudían a besarlo, cosa que, naturalmente enfureció al judio. En una noche oscura se arriesgó a llegar ante la imagen clavando una pica en el costado por el que comenzó a brotar la sangre. Asustado decidió llevárselo y enterrarlo en un basurero que había a la salida del barrio judio. Por el resto de sangre que dejó por el camino se pudo detener a esta persona que fue ajusticiada.